miércoles, 13 de junio de 2018



¡Hola Bibliófilos!

Bienvenidos.

¡Hey! ¿Qué tal? ¿Cómo estáis? Espero que muy, pero muy bien. Yo me encuentro excelentemente, con muchísimas ganas de compartir con vosotros una nueva reseña. En el dia de la fecha, le llega el turno a: "El Aleteo de las Mariposas" de Luz Maestre.


Muchísimas gracias a la autora por permitirme leer este magnífico libro, por la confianza y la paciencia depositada en mí.

Sin más, ¡vamos con la reseña!



Autor: Luz Maestre
Editorial: Autopublicado
Páginas: 255
Consíguelo: Amazon (eBook)/Amazon (papel)




Darío y Mariposa estaban unidos por el destino, aunque ellos no lo sabían. Él era despreocupado y vivía ajeno a los asuntos turbios que lo rodeaban. Creía que el mayor de sus problemas era verse obligado a casarse con una mujer a la que aborrecía, pero su futuro se tornó más incierto cuándo en su despedida de soltero quedó maravillado por una de las bailarinas. Una sola noche logró cambiar dos vidas para siempre, apenas unos minutos fueron los causantes de hechos que desenterrarían secretos destinados a extinguirse. Incógnitas tan perturbadoras que podían llevarlos a cruzar líneas que terminarían por destruirlos. Romance, intriga y venganza, en una historia cargada de secretos.


Desde un comienzo, este libro, llamó mi atención, pero al leer la reseña de Bey de:El pequeño rinconcito de Bey, no pude esperar a ponerme con él. 

«El aleteo de las mariposas», nos cuenta la historia de Mariposa y de Darío.
Darío, un chico despreocupado y que intenta mantenerse ajeno a los trabajos turbios de su madre, cree que su único problema es casarse con Aratani, una mujer que le produce rechazo con solo verla. Pero está totalmente equivocado, sus verdaderas preocupaciones saldrán a la luz cuando, en su despedida de soltero, quede encandilado por una de las bailarinas.
Esa noche no solo conocerá a Mariposa, sino que los secretos que, por años, han permanecido ocultos, poco a poco comenzarán a salir a la luz.

La historia se me hizo atrapante de principio a fin. Lo leí en dos días, y a pesar de que algunos puedan pensar que no es posible que se lea un libro tan rápido, yo les digo que: «Sí, es posible. Más aún cuando el libro te atrapa». Este libro guarda en su interior un thriller-romantico que vale totalmente la pena. Los que me conocéis sabréis que no soy del romance, hasta que me encuentro con este tipo de libros que me enamoran a la vez que me generan intriga y ganas de saber más de la historia, descubrir los secretos. Y, sí, en muchos libros románticos sus personajes guardan secretos; vamos, es algo natural del ser humano, pero la turbiedad que envuelve a esta historia la convierte en un libro magnífico. He de decir que lo que más me sorprendió y me dejó en estado de shock fue el final, sinceramente no me lo esperaba. 

Los personajes me encantaron. Están super bien construidos, y aunque se nos muestran de manera sencilla, hay una buena y justa profundidad detrás. Sin lugar a dudas el personaje que más me gustó fue: Roxana. Sí, me suelen gustar los personajes que guardan más secretos, los peor vistos.

En cuanto a la prosa de la autora tengo que decir es magnífica, tanto así que, según mi perspectiva, es el punto clave de esta historia. ¿Por qué? Porque a simple vista, parece que nos están contando una historia sencilla, pero no. Luz Maestre, logra que te sumerjas en este mar de letras, desde la primera página. Su escritura es tan fluida y ágil, que cuando menos te lo esperas llevas medio libro.

En conclusión, un libro mega ágil, atrapante y adictivo con grandes dosis de romance y suspenso que harán que no quieras soltarlo hasta que no leas el último punto. Una lectura relajada que promete hacértelo pasar genial y que, en mi caso, lo ha cumplido.

¡LO RECOMIENDO MUCHÍSIMO! Sí, exclamación y en mayúsculas. El aleteo de las mariposas, es un libro que no puedes dejar escapar.





Y eso ha sido todo por la entrada de hoy. 

¿Han leído este libro? ¿Lo leerían?

Recuerden que, para un libro, no hay mejor juez que uno mismo. Toda opinión es igualmente válida. 


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domingo, 10 de junio de 2018



¡Hola Bibliófilos! 


Bienvenidos. 


¿Qué tal estáis? ¿Todo bien? Espero que así sea. Yo me encuentro excelentemente bien y con muchísimas ganas de compartir con vosotros una nueva reseña. El día de hoy le llega el turno a: "No sé si tirarme al tren... O al maquinista" de Sandra Broa.


Sin más, ¡vamos con la reseña!


Autor: Sandra Broa
Editorial: Autopublicado
Páginas: 250
Consíguelo: Amazon (eBook)/Amazon (Papel)





Zamorana de nacimiento y vallisoletana de adopción, la pasión de Sandra por la lectura comenzó a una edad muy temprana. Sin embargo, no comenzó a escribir hasta bastante más tare, cuando a la edad de treinta años se quedó soltera tras una larga relación estable. Las estrafalarias situaciones que ella y sus amigas vivían continuamente con el sexo opuesto la animaron a crear un blog en lo que compartir sus experiencia, para que las mujeres que estuvieran pasando por algo parecido no se sintieran tan raras. 



Su blog "Diario de una treintañera" acaparó rápidamente la atención del público siendo elegido "Mejor blog personal! en los Premios Bitácoras en el año 2013 y propuesto como "Mejor blog de humor" en el año 2014. 




Este galardón fue el empujón definitivo para que Sandra decidiera saltar del medio digital al papel impreso, publicando sus libros: "No sé si tirarme al tren... O al maquinista" y "Se me pasa el arroz... pero no el conejo!, dos novelas en forma de diario, que conservan el toque fresco y descarado característico de la autora.  



Francamente, no entiendo a Bridget Jones. ¡Los treinta años son una edad fantástica! Sigues siendo lo suficientemente joven como para poder salir de fiesta y hacer el tonto sin que nadie te mire raro, pero a la vez eres lo suficientemente mayor para que te tengan que tomar en serio cuando quieres.



Tienes el culo más caído, vale... eso es verdad. Pero también tienes más claro lo que quieres, tienes más seguridad en ti misma, más independencia económica y además eres una soltera de amplio espectro: ¡puedes ligar con hombres de prácticamente todas las edades! Para los maduritos, eres una apetecible yogurina llena de vida, y para los veinteañeros, una interesante mujer experimentada.



Para mí, esta última ventaja, es la más interesante de todas. Sobre todo teniendo en cuenta que poco antes de cumplir los treinta años lo dejé con mi novio, con el que llevaba siete años saliendo y cuatro viviendo juntos.



Mis amigas solteras me habían advertido un montón de veces de lo mal que está el mercado, de lo difícil que es ligar, de lo estrechos que son algunos tíos y de lo rápido que se encoñan otros... Yo pensaba “¡Qué exageradas! ¡No será para tanto!”, pero cuando empezamos a salir de fiesta, me di cuenta de que el panorama no era como ellas me lo habían pintado... ¡¡ERA MUCHO PEOR!! El que no era bipolar, te quería presentar a sus padres el segundo día de conocerte, o era frígido, o te dejaba de hablar a días alternos, o te decía que se estaba reservando para el matrimonio, o ¡yo que sé!



Mis amigos se meaban de risa cuando les contaba las cosas que me pasaban el fin de semana. Decían que algo raro tengo que hacer, porque parece que tengo un imán para los trastornados. Y yo les contestaba "¡Que no solo soy yo! ¡Que a las demás les pasa lo mismo!". Y ellos siempre me decían "Pues chica, será que tú lo cuentas con más gracia, pero yo nunca le he oído a nadie que le pasen unas cosas tan raras, y mucho menos tan a menudo". 



Es verdad que la gente que me rodea siempre me ha dicho que debería escribir un libro. No tanto porque sea un despiste con patas y siempre esté provocando situaciones absurdas (que también), si no porque soy capaz de contar cualquier situación cotidiana como si fuera una aventura fantástica.

En aquella época no había un solo domingo en el que no se me abrieran diez ventanas de chat preguntándome qué me había pasado ese fin de semana. ¡No daba abasto a contestar a todo el mundo! 



Llegó un momento en el que incluso me planteé escribir un boletín el domingo por la mañana para mandárselo a todos a la vez, y así no tener que escribir lo mismo por la tarde diez veces.



Hasta que me dije: "Quizá sí que debería escribir ese libro. Está claro que el contenido y la expectación ya los genero".




Hace tiempo que tengo este libro en mi biblioteca de Kindle, sin embargo, no fue hasta hace una semana que me puse con él. ¿Por qué? Ni yo lo sé. La cuestión es que, tras una lectura que me produjo resaca literaria (de la buena) me encontraba sin saber qué leer. Busqué entre los libros físicos que tengo pendiente y no había nada que llamase mi atención en ese momento. Un poco cansada, pero con muchísimas ganas de una nueva lectura, abrí mi Kindle y me encontré con esta belleza.
Lo había comprado en un ataque de estrés –sí, así como algunas compran bolsos, zapatos o maquillaje, yo compro libros para desestresarme –. El título me había llamado muchísimo la atención, pero ni siquiera había leído la sinopsis, aunque tenía una idea de lo que iba por una reseña que había leído. En fin, que me mareo más que piojo de calvo... lo vi y dije: «Ha llegado su turno» y me puse con él.

Con las primeras páginas me planteé: «¡Qué caraj** estoy leyendo!» (en el buen sentido. ¡Ojo!) La manera de narrar es tan sencilla y tan de estar de cañas con una amiga que sinceramente quedé enamorada.

El libro está organizado como si de un blog se tratara, y de hecho, en parte lo es, ya que este libro se origina con el blog de Treinta y... Diario de una treintañera, en donde Sandra nos cuenta, de manera más que sencilla, cómica y como si estuviésemos de cañas, sus andares por la vida, donde se encuentra cada día con algo extravagante e increíble, pero de: ¡Qué me estás contado! Tanto que dice siempre: «Lo que no me pasa a mí no le pasa a nadie».
Es un libro que nos habla de esas pequeñas cosas de la vida que hacen que tengan un sentido, aunque a veces no lo veamos. Sus vivencias están narradas de tal manera que hace que no quieras parar de leer. Me encontré leyéndole gran parte a mi marido y diciendo: «¿Uno más? Va, uno más» y así hasta acabarlo.

Como digo, es un libro super sencillo de leer, con reflexiones cesudas, bueno se suda, se suda... cuando hace calor. Jajaja.

Es un libro super hiper mega recomendable, que te hace reír de principio a fin y siempre quieres más, es por eso que me he prometido que, en cuanto pueda (aún no tengo un duro este mes) me haré con la segunda parte, porque ya he estado cotilleando la muestra gratis en Amazon y promete ser igual de desternillante. De igual manera, mientras espero los pesicos, me disfruto leyendo las aventuras que Sandra comparte en su blog.

Si te gusta la comedia, si te gusta lo «chill», como dicen ahora los jóvenes de hoy en día... –vamos, el relajado de toda la vida jajaja–o simplemente quieres aislarte y desconectar de la rutina, echándote una risas, no lo dudes, este libro: ¡es para ti!

Sin lugar a dudas una lectura más que recomendable, uno de esos libros que siempre hacen falta para distendernos y simplemente disfrutar. Me lo he pasado demasiado genial.






Y eso ha sido todo por la entrada de hoy. 

¿Han leído este libro? ¿Lo leerían? 

Recuerden que, para un libro, no hay mejor juez que uno mismo. Todas las opiniones son igualmente válidas. 

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miércoles, 6 de junio de 2018




¡Hola Bibliófilos!

Bienvenidos.

¿Qué onda? ¿Cómo están? Espero que muy, pero muy bien. Yo me encuentro excelente, trayéndoles una nueva reseña. El día de la fecha, tengo el placer de hablarles de: «Las Cinco Espadas (Sangre y Oscuridad) de Javier Duce Ursa.

Muchísimas gracias al autor por permitirme leer esta historia, por su confianza y paciencia.

Bueno, sin más, vamos con la reseña.


Autor: Javier Duce Ursa
Serie/Saga: Libro ·1
Editorial: Ediciones Atlantis
Páginas: 504

Consíguelo: Ediciones Atlantis



Nacido el 2 de agosto de 1989 y natural del modesto Barrio del Pilar de Madrid, Javier Duce Ursa presenta su primera novela bélico-fantástica, “Las cinco espadas”. Estudió Historia en la prestigiosa universidad Autónoma de Madrid, donde se especializó en historia antigua, lo que le influyó sobre lo bélico de esta historia. Asimismo, fanático de autores como George R.R Martin y J.R.R. Tolkien le han llevado a crear un universo de aventura de similares características, pero a la vez muy diferente. Este es el comienzo de una exitosa saga, que continúa con su segundo libro “La Venganza del Emperador”.



Tras años de paz, nubes de tormenta se ciernen sobre Veranion. El viejo emperador de Sharpast ha muerto y su ambicioso hijo prepara sus huestes para la guerra. Sólo el último reino libre de Veranion, el pequeño estado de Sinarold, resiste al norte del Gran Muro las embestidas del poderoso ejército imperial, pero tras siglos de conflictos, Sinarold está exhausta, sola y sin recursos.
Al otro lado del mar, en el continente de Lindium, un concilio de magos determinará el futuro de las naciones de occidente, que debaten su posible intervención en la contienda que está a punto de iniciarse. Mientras tanto, un pequeño grupo de guerreros acude en auxilio del asediado Reino de Sinarold con la esperanza de evitar su anexión al todopoderoso Imperio.

Al mismo tiempo que los estados se preparan para la guerra, Mulkrod inicia la búsqueda de cinco armas de gran poder, cinco espadas que pertenecieron a la dinastía imperial en sus inicios, pero que, tras la cruenta guerra civil que sufrió el Imperio en los inicios de su historia, fueron ocultadas de sus legítimos dueños para evitar una catástrofe de grandes proporciones.

Empecé este libro hace aproximadamente una semana. Hacía tiempo que quería ponerme con él, ya que, a pesar de que me encanta la fantasía épica, hace ya unos meses que no me adentro en este género.

La historia comienza contándonos la ascensión de Mulkrod al trono, ya que su padre el Emperador de Sharpast, ha fallecido, dejándole el mando a su primogénito.
Mulkrod, orgulloso y ambicioso, decide limpiar el honor de Sharpast conquistando las tierras de Sinarold, por lo cual le declara la guerra. Las fuerzas de Sinarold se ven menguadas, a pesar de la ayuda de Vanion.
Mientras tanto, Mulkrod, intentará hacerse con las cinco espadas pertenecientes a los inicios de la dinastía imperial. Que tras la guerra que sufrió el Imperio a los inicios de su historia, fueron estratégicamente ocultadas para evitar una enorme catástrofe. Solo los que posean la sangre de Sharpast podrán poseerlas. Pero sus intentos de hacerse con estas míticas armas, se verán frustrados.

La historia me pareció desde el principio magnífica e increíblemente atrapante. Aunque he de admitir que me sentí un poco confusa en las primeras páginas, ya que se daban muchas vueltas sobre lo mismo: «Las ansias de Mulkrod de hacerse con el poder», sin embargo, con el avanzar de las páginas, esto cobra un sentido y comienzas a disfrutar más y más con cada palabra. Hubieron algunas cosillas de las que me hubiese gustado saber más, pero tengo el presentimiento de que esto lo iremos descubriendo en los siguientes libros de la saga. Decir que el final me dejó bastante descolocada, ya que no me esperaba, en lo absoluto, que la historia de este primer libro me dejara con tantas incógnitas, lo cual por un lado lo veo bien ya que de esta manera nos vemos obligados de una manera sutil a comprar el siguiente libro. No estoy para nada descontenta, solo que, sinceramente no me lo esperaba.

Los personajes son muy bueno, aunque hay algo que me hubiese gustado y es que se hubiese profundizado un poquito más en ellos, ya que considero que tienen muchísimo potencial. A pesar de esto, me han encantado y han hecho que disfrute aún más de esta historia. Si tengo que elegir uno sobre el resto, sin duda alguna, mi cariño lo tiene Arnust, el mago.

La prosa me resultó excelente, súper ágil, con un vocabulario que pretende remontarnos a la antigüedad (sobre todo en los diálogos) pero sin llegar a entorpecer la lectura. El autor tiene una gran habilidad para transportarte a este mundo y hacerte sentir parte de él. Las descripciones de la acción me parecieron magníficas, logrando que te envuelva la adrenalina, haciéndote partícipe de esos momentos.


En conclusión, considero que es una gran historia que merece ser descubierta. Ahora tengo pendiente continuar con ella, necesito saber el qué sucederá. Es una novela de fantasía épica que no te puedes perder. 


 Y eso es todo por la entrada de hoy.

¿Han leído este libro? ¿Lo leerían?

Recuerden que, para un libro, no hay mejor juez que uno mismo. Todas las opiniones son igualmente válidas. 

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jueves, 31 de mayo de 2018



¡Hola Bibliófilos! 


Bienvenidos. 


¡Hey! ¿Qué onda? ¿Cómo están? Espero, como siempre, que muy, pero muy bien. El día de hoy les traigo la reseña de un libro que adquirí hace muy poco tiempo y del cual no tenía demasiadas expectativas, pero que me ha dejado con la boca abierta.


El libro en cuestión es: «Rostro de Sangre» de Robert Pobi. 

Así que sin más dilación... ¡vamos con la reseña! 





Autor: Robert Pobi
Editorial: Ediciones B
Páginas: 440
Consíguelo: Amazon (eBook)/Amazon (papel)




Jake cole, contratista del FBI, descifra el lenguaje de los asesinos mediante la reconstrucción tridimensional de la escena del crimen en su cabeza, un talento que le ha dejado los nervios deshilachados y su psique frágil. Jake vuelve a Montauk, Nueva York, por primera vez en un cuarto de siglo, cuando su padre, un renombrado pintor, se prende fuego y se estrella con una ventana de vidrio. Una vez en casa, Jake se ve involucrado en una investigación de homicidio horripilante, que hace eco de la muerte de su madre, tres décadas antes.

Como bien mencioné en la introducción, este libro lo adquirí hace muy poco y cuando lo comencé a leer no tenía demasiadas expectativas puestas en él. La sorpresa que me llevé fue sumamente grata.

La historia comienza cuando el agente del FBI, Jake Cole, vuelve a Montauk luego de treinta y tres años, "obligado" por el accidente que ha sufrido su padre. 
La misma noche de su llegada, el sheriff se comunica con él pidiéndole que se acerque a una de las tantas casas de veraneo para que le facilite ayuda con el caso de, aparentemente, una mujer y un niño que han sido desollados. Este caso despertará el fantasma del asesinato de su madre y se verá involucrado de lleno por una cuestión más personal. 

La trama desde un comienzo es sumamente atrapante. Quieres saber más y más de lo que ha sucedido y comienzas a hacer especulaciones con respecto al asesino. Una trama que en un comienzo parece muy sencilla y típica, pero que conforme avanza te demuestra que detrás hay algo mucho más complejo. Hasta llegar al final y dejarte con la boca abierta. Sin ningún rastro de duda, lo mejor de esta historia radica en el desenlace. El cual, en mi caso, me dejó pensando por mucho tiempo luego de concluida la lectura. 

Los personajes son increíbles, pero sobre todo Jake Cole. Ese hombre es un secreto andate. Un agente del FBI con un pasado oscuro, repleto de alcohol y diversas drogas, lo cual lo llevó a un centro de ayuda en donde conoce a su esposa con la cual tienen un niño. Un tipo con una capacidad de observación y deducción al gran estilo Sherlock, pero que esconde mucho más de lo que quiere mostrar; incluso, ante sus propios ojos. Sencillamente, me ha parecido un personaje exquisitamente construido, el cual nos desvela sus misterios a cuenta gotas, cosa que hace de este libro más adictivo. 

En cuanto a la prosa, me resultó muy fluida y amena, a pesar de algunos detallitos técnicos que pueden llegar a aparecer, pero que quedan súper bien explicado, sumando información y no desconcertando al lector. Un libro ágil y que se lee muy rápido a pesar de sus más de cuatrocientas páginas. 

En conclusión, un libro que recomiendo muchísimo leer, si tienen la posibilidad. Estoy segura de que no se arrepentirán, sobre todo si les gusta el género y las mentes criminales bastante retorcidas. 







Y eso ha sido todo por la entrada de hoy. 

¿Han leído este libro? ¿Lo leerían? 
Recuerden que, para un libro, no hay mejor juez que uno mismo. Todas las opiniones son igualmente válidas.







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miércoles, 30 de mayo de 2018

¡Hola Bibliófilos! 

Bienvenidos. 

¿Qué tal están? Espero que muy, pero muy bien. Yo el día de hoy estoy un poco aterrada porque les traigo un nuevo relato y en este me he volcado a escribir algo de lo que más me gusta leer. Aún así, espero que les guste, cualquier recomendación será bien recibida, siempre y cuando sea con respeto, claro está. 


Bueno, sin más rodeos, los dejo con el relato. 




«Otra vez el maldito buzón de voz», pensó con más miedo que impotencia, mientras caminaba histérico, de una punta a la otra. Miró el suelo, como temiendo por un momento, haber dejado una marca.
¿Dónde te has metido, Beate? preguntó en voz alta, como si de esa forma ella pudiese oírlo y darle una respuesta. Contesta, maldita sea. ¡Contesta!
No podía establecer conexión. 
Hacía más de tres horas que habían quedado en verse. Le había propuesto ir a su encuentro, a lo cual ella rehúso ofendida, alegando que tenía la edad suficiente como para poder cruzar el parque por su cuenta. Temía estar volviéndose paranoico y que todos los posibles sucesos que se agolpaban en su mente, no fueran más que alucinaciones por el miedo que le generaba el saber que ella estaba sola en la calle, sumado a los acontecimientos que habían alterado a la sociedad noruega. Sí, la policía había dado una conferencia de prensa para informar a la población de que el asesino en serie más temido de los últimos tiempos estaba tras las rejas, aún así la imagen de ella en manos de algún maldito psicópata no lo abandonaba.
En un primer momento quiso creer que se había retrasado y que no había pensado en avisarle. Solo Dios sabe cómo piensan las mujeres. Pero eso lo tranquilizó, únicamente, los primeros sesenta minutos de espera. ¡Joder!, habían pasado tres puñeteras horas y ni un puto mensaje. A esas alturas, el miedo y la impotencia de no saber qué coño sucedía lo roían por dentro y lo hacían sentirse culpable de no haber ido a por ella, aun corriendo el riesgo de discutir.
Suspiró, mirando el móvil por enésima vez  y dándole al botón de rellamada.
La voz de la máquina lo exasperó. Pateó la mesa de la sala, haciéndose daño sin lograr aplacar su frustración. Cerró los ojos y tras una profunda inspiración, se dirigió a la sección de contactos y pulsó el nombre de Monika, la madre de Beate.
Hola, Eric. ¿Qué tal estás? saludó alegremente la mujer.
Esto… Bien, bien y ¿tú? respondió con un nudo en la garganta. No quería asustarla, pero no veía más remedio que salir de dudas. Alejó los pensamientos que lo habían turbado las últimas horas.
Me alegro, querido dijo con voz amable.
Esto… Monika, me preguntaba… verás… ¿Beate está contigo? El corazón le iba a mil. No conseguía serenarse. Rogaba por el amor de todos los dioses, que ella hubiese decidido quedarse en casa. Aunque aquello no justificara el que no atendiera el móvil.
No, Eric. Salió hace un par de horas. Me dijo que se encontraría contigo en la piscina de Frognerbadet. —En la voz de la mujer, pudo notar el miedo y cómo sus sentidos se ponían automáticamente en alerta.
Pues… esto… es que no ha llegado. Y me comenzaba a preocupar respondió con el corazón en un puño. ¿Dónde se habría metido esa muchacha?
Escuchó un golpe al otro lado de la línea.
Monika. Monika llamó con los ojos como platos. Mientras del otro lado escuchaba el jaleo de gritos y pasos rápidos.
Cortó la llamada. No, no quería pensar, pero su cabeza no hacía más que presentarle, una tras otra, imágenes de lo más angustiantes. Quizás lo mejor era hacer lo que estaba aplazando desde un principio: llamar a la policía. No era normal que una muchacha que siempre llevaba el móvil encima, con un cargador de baterías y que siempre atendía a sus llamadas, llevara casi cuatro horas con el móvil apagado o fuera de servicio.
«¿Dónde se habrá metido?», pensó una vez más mientras marcaba el 112. Sabía que la policía le haría mil preguntas y eso si tomaban su denuncia. No solían recibir de ese tipo. No habiendo pasado tan solo unas horas.  
                                              
                                             ***


Se despertó. La cabeza le daba vueltas y sus sienes palpitaban al punto de creer que su cráneo estallaría de un momento a otro.
¿Dónde estaba? Abrió los ojos de par en par, pero por más de que forzó al límite su capacidad visual, era incapaz de ver nada. Se encontraba sumida en la más completa oscuridad. ¿Dónde se encontraba? ¿Qué era aquel cuartucho con paredes de metal? Un sudor frío comenzó a recorrer su espalda y le empapó la camisa de seda. El miedo comenzaba a abrirse pasó. Intentó incorporarse. Notó que nada ni nadie se lo impedía, pero… ¿Por qué estaba allí?
Aguzó el oído procurando percibir cualquier sonido que delatase al culpable de su encierro, mientras luchaba por recordar qué había sucedido; cómo había terminado allí.
Un cúmulo de imágenes comenzó a agolparse en su mente. Su casa, el parque, la sensación de ser perseguida, la paranoia, el miedo, una sombra y después la nada.
No le podía estar pasando aquello. Quiso gritar, pero su garganta tan solo logro proferir un sonido lastimero, como de una presa en las garras de su cazador. Eso era, una puta presa. No, era imposible que fuese él. Lo habían encarcelado, ¿cierto? Pero la certeza cayó sobre sus hombros como un bloque de hielo. El dolor y el miedo le congelaron las entrañas.
No, se negaba a creer lo que su mente luchaba por hacerle comprender.
Palpó las paredes metálicas, golpeándose con lo que le parecieron asientos,  hasta dar con una pequeña manivela circular. «La puerta», pensó. Intentó girar la manilla. Estaba cerrada.
—Idiota. Eres una idiota. Claro que está cerrada. ¿Qué creías? — se recriminó, mientras se dejaba caer, quedando sentada apoyando su espalda contra la pared. Dos enormes lágrimas surcaron su rostro.
—¿Lo has aceptado ya? —preguntó una voz femenina. Levantó la cabeza en alerta buscando la fuente. —Acepta tu final, pequeña Beate.
La voz tenía un deje metálico como quien habla a través de un aparato electrónico. «Eso quiere decir que no está aquí», pensó. Inspiró profundo buscando serenarse.  
—¿Quién… quién eres? —preguntó temblando de pies a cabeza. Tenía la boca seca y la garganta le ardía al hablar. Sed. Tenía sed. ¿Cuánto tiempo llevaba allí?
Una sonora carcajada metalizada sonó, a través del altavoz que permitía la comunicación.  
—¿Quién soy? Es raro que no lo sepas, cuando mi obra es de conocimiento popular —respondió riendo, aún.
Los ojos y boca de Beate se abrieron por completo en una mueca de terror y desconcierto. «No. No puede ser», pensó. «El asesino es un hombre y está tras las rejas». Se negaba rotundamente a creer.
—No sabes cuánto siento que estés tan asustada —dijo como si se dirigiese a un niño pequeño, para luego soltar una estridente carcajada poniendo los vellos de Beate como escarpias. —No, realmente no lo siento. Desde aquí puedo oler tu miedo. Pobre, pobre Beate.
—¿Qué…?—titubeó. —¿Qué vas a hacerme?
—Oh, tranquila. Será todo muy limpio. Es más, ya ha comenzado y ni siquiera te has dado cuenta.
—¿Có…cómo? —preguntó. En verdad no quería saber, pero tampoco quería pensar y darle vueltas a algo que desconocía.
—Vaya, ¿así que quieres saber? Pues…—respondió. A través de su voz podía intuirse una sonrisa. Estaba complacida. —Bien, es simple y sencillo. Te preguntarás qué es esta sala, ¿verdad? —Beate asintió, aún a sabiendas de que probablemente no pudiese verla. ¿O sí? —El hermoso lugar dónde te encuentras es, nada más ni nada menos que: una cámara hiperbárica. Sí, una muy parecida a la que frecuentan las celebridades, una inofensiva cámara que ayuda al rejuvenecimiento. Y, ¿sabes por qué estás aquí? —Rio. —No, no es para un tratamiento rejuvenecedor. En verdad tú no lo necesitas, querida. No, mi cielo, te encuentras aquí para otra cosa. ¿Sabes qué sucederá? ¿No? ¿No puedes imaginarlo? Pues, permíteme que te lo explique de una manera muy sencilla.
«La presión de esta habitación está programada para que aumente de manera paulatina. Como sabrás, o quizás no, el cuerpo humano vive en condiciones normales de presión, es decir, una atmósfera. Cuando la presión atmosférica aumenta, el cuerpo y los órganos comienzan a comprimirse. Ahora mismo tu cuerpo se encuentra sometido a una presión de seis atmósferas. ¿No lo notas? — Se aclaró la garganta. —Del total del aire que respiramos, el ochenta por ciento es nitrógeno. Te preguntarás, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? Muy bien, cuando el cuerpo es sometido a grandes presiones, el nitrógeno comienza a transformarse en pequeñas burbujas, las cuales entran en la sangre y por consiguiente a los tejidos. De esta manera, si un cuerpo se descomprime rápidamente – que es lo que pasará contigo – esas burbujas empezarán a bullir, como  si de una botella de champaña se tratara,  haciendo que sufras agudos dolores que te harán retorcerte y, en el mejor de los casos, morirás. Si no es así, ya te encargarás tú solita de comunicármelo y suplicar que acabe con tu agonía.
La respiración se volvió superficial. No dudaba de lo que decía aquella mujer. La policía había hablado de ello, aunque sin entrar en demasiados detalles, a la prensa. Victimas halladas con signos de violencia totalmente diferentes entre sí, pero con un único factor común: todas y cada una de las víctimas habían sufrido la, vulgarmente conocida, «enfermedad del buzo». En la sangre y los tejidos de aquellas mujeres se habían hallado enormes cavernas formadas por las burbujas de nitrógeno. Beate se había informado, en la medida de lo posible, tras aquella noticia y varios estudios mencionaban el insoportable dolor que padecían las  personas al sufrir aquella enfermedad. Sí, aquella era la agonía que le esperaba.  ¿Cuándo sería liberada de aquella presión? ¿En qué momento comenzarían aquellos dolores? ¿Qué le esperaría después? Miles de preguntas comenzaron a agolparse en su mente.
            Dejó caer su cabeza entre sus rodillas, a la par que una tímida lágrima recorría su mejilla. Pensó en Eric, en sus padres y en todas las cosas que no podría vivir. Pensó. Pensó. Pensó. Hasta que un profundo sueño la envolvió.

            Un dolor agudo la despertó y un grito se abrió paso a través de su garganta. «¿Cuánto llevo dormida?», se preguntó, mientras grandes punzadas la obligaban a doblarse sobre sí misma, buscando lo imposible: calmar aquel insoportable dolor.  ¿Moriría o tendría que suplicar por ella? No lo sabía, solo tenía presente que deseaba de que el dolor terminase. Sabía que no había escapatoria.
            La tortura acababa de comenzar.







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