Mientras fumo un Camel, con un vaso en la mano, pienso en qué día es hoy. No, no es mi cumpleaños —los cumplí hace tres días—; no, no es Navidad ni mucho menos año nuevo. ¿Será pascua? No, pero falta muy poco. Quizás este año pueda practicar el Påskekrim, pienso. Aunque técnicamente lo hago cada año, incluso desde antes de conocer que existía. Påskekrim, påskekrim... Mis ojos se abren de par en par y a mi mente aflora el recuerdo de que sí, hoy es un día especial y tiene relación con Påskekrim. Nada que ver con el Påske, pero mucho con el Krim. Porque hoy es el cumpleaños de mi querido, adorado, idolatrado, Jo Nesbø. Sí, hoy, 29 de marzo, mi maestro, mi sensei (aunque no lo sabe, claro), está de cumpleaños.
Hace semanas que vengo disfrutando, una vez más, de sus historias, porque Nesbø es de esos autores que necesitas y vale la pena releer, aunque en ocasiones tengas ganas de tomarlo por los hombros, y mirándolo con cara de Valentin Gjertsen, preguntarle: ¿Por qué juegas tan sucio, Jo?, para luego, y con una sonrisa para nada psicópata, alejarte de él sacudiendo una mota inexistente de polvo de su abrigo.
Nesbø es eso, emociones, y una fuente inagotable de inspiración para mí, porque siempre que quiero tirar la toalla a la hora de escribir, me detengo y pienso qué pensaría mi gran maestro, y es ahí cuando tomo nuevamente el ordenador y continúo tecleando sin parar. Él es el culpable de que haya elegido Noruega como escenario de mis historias, porque a pesar de que adoraba este país desde antes de conocerlo —a él y al país—, él hizo que me enamorara más y me sienta parte de este nórdico país, aún cuando, en avión, demoraría más de un día en pisar suelo vikingo.
Gratulerer, Jo!
Sí, sé que parezco una loca diciendo esto cuando ni siquiera va a llegar a la editorial en español, pero bueno, es una necesidad.
Espero que este gran hombre cumpla 500 años más, y que en ese tiempo nos llene de historias increíbles, de no ser así ya tengo preparados el bate y las cuerdas. ¡Qué no! ¡No soy una psicópata! No, no estoy enferma, o, al menos, eso dice Ståle, mi psicólogo amigo.
Y eso ha sido todo por hoy.
Gracias, Takk, Thank you!!!
Espero les haya gustado.
Ahora sí, sin más que decir, me despido de ustedes.
¡Hasta la próxima!
AILUZ
2 Comentarios
Hola, Ailin. Fabulosa la felicitación. Va directa a la revista de Nesbø en Flipboard.
ResponderBorrarMuy feliz cumpleaños a él, qué linda entrada. Tendré que darle una oportunidad eventualmente!
ResponderBorrarUn beso :)
¡Hola! Me encanta que me dejen sus comentarios y, por lo tanto, poder interactuar con quienes me leen. Está demás decir que acepto críticas positivas y negativas, mas no insultos y faltas de respeto, es por este motivo que los comentarios tienen moderación.
¡Respondo siempre que puedo! Así que comenten con gusto y tranquilos, siempre estoy al pendiente de lo que ustedes me quieran decir y compartir.
Ailuz.